Un hombre afortunado.

Llevaba un hacha en la mano, vestía el uniforme de trabajo de todos los días, pantalones de mezclilla, zapatos negros y una camisa con el logo de la empresa estampado en el bolsillo de enfrente junto a su nombre y su puesto: “Director General”. Se había despertado a la misma hora de siempre, con el…

Desenlance.

Esa noche de regreso a casa, después de cenar, Alberto sintió un deseo incontrolable de hacerle el amor a su mujer. Al bajar del auto y justo al cruzar el umbral de la puerta comenzó a besarla desaforadamente, a tomarla entre sus brazos y colmarla de caricias que le recordaban a Sofía. Estaba ebrio de…