Una lata.

Martha y yo nos compramos una lata de conservas esta tarde en el supermercado. La compramos porque la lata, sí, una simple lata de chicharos nos vio pasar por el pasillo de las conservas. Sí, sabemos que las cosas por sí solas no tienen vida propia, pero consideramos que esta lata, con chicharos o algo…

Un viaje.

Aquella noche no dormí, la angustia y la incertidumbre no hacían más que sumirme en un estado de desconcierto y total desamparo. Sí, había tomado la decisión de abandonar todo de un momento a otro, pero recaí en la duda, y el tiempo y la soledad no fueron los mejores consejeros. Mi llegada al aeropuerto…

Orfandad.

Nos sentamos todos en la misma mesa. Desconcertados por lo que acababa de suceder nuestras miradas solo se entrecruzaban sin mantener contacto visual unos con otros. Es cierto que un sentimiento de tristeza nos invadía de diversas maneras, y las lagrimas escurrieron eventualmente sobre nuestras mejillas. Nuestra madre había muerto y ante esto, siendo hermanos…

Realidad y sueños.

Y mis sueños se funden con esta realidad intermitente, donde nada es, donde nada nace y donde nada muere. Julio terminó esa última frase y sintió que ya no podría escribir nada más por hoy, la jornada había sido larga: más de cuatro horas y aún no encontraba el final adecuado para que el cuento…

à contretemps

Sé que llegas antes de tiempo, aunque para mi esta hora ya la tenías programada. No sé exactamente qué decirte, ya que durante años pensé que nunca llegarías. Tu recuerdo me aterraba y prefería guardarte para las noches donde me sentía absolutamente solo, y obtener tu consuelo porque al final a ti siempre te he…

La isla.

Lo admito, muchas veces la tarea de escribir se vuelve eso, una tarea, una obligación y eso no provoca verdaderamente placer. Escribir debería provocar un placer desmedido, teclear cada letra debería llevarnos a un paso más cerca del clímax, donde todos los sentidos se vuelven uno solo y la muerte deja de importarnos porque nos…

Vive.

Tengo deseos a muerte de contar lo sucedido, porque no tuve que vivir para contarlo. El más allá, ese lugar entre el cielo y el infierno, me trajo de vuelta a estas páginas blancas que me interpelan a contar la historia de cuando me fue arrebatada la vida -o eso ingenuamente creyeron-. Estoy aquí porque…