Me imaginé a mis cuarenta y ocho años viniendo con el mismo doctor —si acaso él también seguía vivo— para decirle si recordaba que hace veinte años él me puso la vacuna contra el tétanos y la difteria, y en un acto de extrema confianza confesarle que ese día yo no creía poder llegar a vivir tanto, que me veía muerto cualquier otro día por azar y que esta segunda o tercera vacuna en mi vida no habría sido necesaria. Y nos reímos de las sorpresas que da la vida, de tantos años de consulta y que al final no tenemos muchos años de diferencia, los dos todavía en la segunda etapa de la juventud.
Cómo todo se desmorona.
No sé de crisis de ansiedad en carne propia, no las conozco, no siento cómo un hueco profundo se instala en el pecho, la angustia tan cerca y tan lejos como el vaivén de las olas de un mar espumoso en una playa solitaria donde un atardecer pinta el cielo de color rojizo. No me... Leer más →
Flujo temporal
El presente no existe, es tan solo un poco de porvenir y de pasado que confluyen. Tres presentes, el presente actual, este que se aleja mientras escribo; el presente del pasado, el que pertenece a la memoria, el de los recuerdos y el presente del porvenir, una mezcla de temores y esperanzas. Nueva contradicción, sólo hay presente, el presente dividido en tres. Soy el hombre varado en el río del tiempo, siento sus aguas que corren sobre mi cuerpo, aguas que vienen desde la eternidad y que avanzan hacia el porvenir o viceversa.
Memoria y voluntad
Yo no quería venir, a mí me obligaron unos hombres pálidos de rasgos imprecisos y de caras muy largas, de esas que parecen que tocan el suelo, llevadas como una carga insoportable. Me trajeron aquí con artimañas, una estratagema bien hecha, tan buena para engañar tanto a un niño de mediana inteligencia como a un... Leer más →
Convenciones
Mujer temerosa de Dios, siempre lo había sido, persignándose antes de traspasar el umbral de la puerta, cada mañana, la madre dándole también la bendición: con cuidado, hija, maneja despacio. Sí, mamá, no te preocupes. Y ya arriba del auto, después de ponerse el cinturón, se persignaba de nueva cuenta, se encomendaba a esa fuerza... Leer más →
Amanecer violeta
Amanecer violeta. Frio que ya no se siente: el viejo radiador ha hecho su trabajo. Se me ha ido la noche entre mis tres páginas y la alabanza a la vida. Sigo vivo, —escribía— tratando de descifrar los preceptos del azar, por qué ella y no yo, por qué tantos otros y no yo. Uno... Leer más →
La afrenta
Naturaleza frágil la del ser humano, buscador fehaciente de sentido, adolece de confianza en sí mismo. No se puede ser tan egoísta, debe cavilar, por lo que se inventa un Dios, el ser supremo que lo puede todo, que venga a eximirlo de la culpa. Así, el hombre, abocado en sí, confía su día a... Leer más →
Tiempo asesino
El miedo es mi sombra, el reflejo de mí mismo que me cuido de no pisar. El miedo está presente porque yo lo estoy. El miedo se quedará tranquilo en su sitio cuando deje de pensar en él, vendrá cuando haga falta, cuando la vida sea muy bella para ser verdad y tema que se acabé de un instante a otro.
07 de agosto de 2019
No se puede vivir así, permitiendo que la otredad se apodere de nosotros, y que poco a poco renunciemos a la vida propia que tantos años nos ha costado obtener.
Inveterado encanto
Soy un escribidor de simulacros leves, sucintos, inenarrables, fríos como la tarde más soleada de los últimos días de un invierno febril. Incapacidad inmejorable de no darle vida a nada, todo en primera persona, la voz del subconsciente, narrador consciente sin vida propia. ¿Quién vive? Yo. ¿Quién es yo? Desde temprano queriendo darle vida a... Leer más →