Pasado recóndito y dulce

«Pasado recóndito y dulce, el ayer de los años que nos precedieron, los allegados que nos legaron un porvenir a partir de aquello que vivir tiene de trivial y fortuito. ¿A quién debo este río retumbante de ideas que tiende a desbordarse?»

Passé enfoui et doux

«Passé enfoui et doux, l’hier des années qui nous ont précédés, les proches qui nous ont légué un avenir à partir de ce que vivre a de trivial et de fortuit. À qui dois-je ce fleuve retentissant d’idées qui tend à déborder ?»

La música que escribe

Estas palabras no son dictadas por una musa. Vaya, ni siquiera parecen dictadas por mí. Es la música de fondo la que escribe. Mis manos se han vuelto notas sobre la partitura de esta hoja blanca. Yo me he vuelto instrumento e interpreto aquí otra de mis conocidas melodías

Amar como ama un escritor

Florentino fue el primero. Me enseñó que el amor puede esperar entre pequeños amores, que nada está dicho y que la paciencia siempre trae sus recompensas. La mujer amada hasta el final de sus días, o de los míos, porque donde hubo amor siempre queda alguna semilla expectante, lista para germinar

Entre el sol y la página

Va a parar la lectura, se dará a la vida: se tomará esa cerveza frente al río, se entretendrá con el pasar de mujeres bellas con las que nunca podrá escribir una historia de amor. Dirá que no le queda otra, que ha venido porque quedarse en casa es poca cosa; mañana podría estar muerto, así que hoy ha renunciado a su vida, a sus cosas, a sus inevitables libros. Se le lega la condena de estar vivo: la ineludible cosecha de un fracaso, una muerte segura y quién sabe si próxima.

Mezclar falsedades

El traslado de un recuerdo al papel, a manera de ficción, no funciona como literatura si no se mezcla con falsedades. Nada de interesante tiene mi vida pasada escrita con el más estricto apego a los hechos. Para que la ficción funcione se necesitan tantas dosis de verdad —entendida como lo que ocurrió— como de mentira: aquello que nos hubiera gustado que pasara o que no pasara

Fragmentos de un escritor

Ese ha sido siempre el problema: me cuesta ordenar mis ideas y darles una salida coherente. Por eso mi blog se llama Fragmentos de un escritor: porque soy un experto en el arte de no terminar nada de lo que escribo. No doy continuidad a ningún fragmento publicado. Todo lo dejo como sale de la imprenta virtual. Ya no me interesa cambiar nada, salvo alguna falta de ortografía o de sintaxis.

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