Me imaginé a mis cuarenta y ocho años viniendo con el mismo doctor —si acaso él también seguía vivo— para decirle si recordaba que hace veinte años él me puso la vacuna contra el tétanos y la difteria, y en un acto de extrema confianza confesarle que ese día yo no creía poder llegar a vivir tanto, que me veía muerto cualquier otro día por azar y que esta segunda o tercera vacuna en mi vida no habría sido necesaria. Y nos reímos de las sorpresas que da la vida, de tantos años de consulta y que al final no tenemos muchos años de diferencia, los dos todavía en la segunda etapa de la juventud.
Por un caminito…
Siempre he traído a mi padre conmigo, tengo su particular tono de voz, su andar, su forma de reír y, cuando me miro al espejo, veo su rostro que encaja con el mío.
Uno nunca termina de decir adiós.
Yo ya sentía la opresión en el pecho, la anticipación de las desgracias al ingresar a la sala de espera. El personal se mostró más comprensivo de lo habitual, qué bueno que llegaron, pasen sin delación. Ya nada quedaba por hacer. El médico quiso evitar cualquier confrontación, hicimos lo que pudimos, no sólo yo sino... Leer más →
Paciente
Se quiere sufrir como papá, castigarse con los minutos lacerantes de incertidumbre, las ideas trágicas adelantadas, las esperanzas dispersas en el ojalá que todo esté bien. No se duerme, o más bien se pasan las horas nocturnas en una duermevela agotadora, casi como dormir con los ojos abiertos, atentos al teléfono que sonará anunciado desgracias... Leer más →
Inevitable saudade
Cargaba con una pena irreversible, la pérdida de un amor prematuro, la idea tan esperanzadora como tardía de recuperarlo a toda cosa, mañana, muy pronto. La luz del caer de la tarde me llevó a confines no deseados de mi memoria, me hundió en un recuerdo doloroso, una calle ya vacía y oscurecida donde pudo haber terminado mi vida. Yo fui otro, fui tantos y no fui quien quise ser
Forzada escritura nocturna
Los recuerdos, inolvidables o no, acechan mi descanso, se aparecen como espectros durante la duermevela, se trasfiguran en narraciones oníricas de no despreciable valor literario. Sueños ora luminosos, eclipsantes; ora de profunda incomprensión, una penumbra delirante hasta lo terrorífico. Salgo del sueño, de lo que debería ser mi descanso, con el cuerpo lastimado.
Aniversario
Un no acontecer. Indigno ser humano. Las preocupaciones latentes de amigos y familiares, a propósito de lo escrito como reflejo insondable de mí mismo, no me parecen desfasadas cuando se tiene en cuenta a escritores que han emparejado lo escrito, la ficción con la realidad. Los he escuchado preocupados, mi salud mental como tema urgente... Leer más →
Escribir por escribir
Ahora veo que no sabía nada, que los años me han dirigido hacia otros mares más profundos. Mares infinitos. Vida tan corta para poder explorarlo. Leer como una canción infinita. Encontrar refugio, calma, sosiego en las palabras. Sentirse salvado por la página que sigue. Cuánto bien le han hecho al mundo los buenos escritores. Gracias a ellos me he salvado de las preguntas banales, de cuestionamientos muy sencillos. Me he librado de dogmas y he vivido más allá de mi mismo. He sido cada personaje que he leído.
Inútil llamado
Te he llamado con la malsana intención de desencadenar una emoción no resuelta. Tener la certeza de lo que ya sabía, que tu número sigue siendo el mismo, y que tu voz sigue teniendo ese tono de dulce vida. Te escuché responder, como si el ayer fuera hoy, y luego del «bueno» comenzaran las bellas... Leer más →
Cómo todo se desmorona.
No sé de crisis de ansiedad en carne propia, no las conozco, no siento cómo un hueco profundo se instala en el pecho, la angustia tan cerca y tan lejos como el vaivén de las olas de un mar espumoso en una playa solitaria donde un atardecer pinta el cielo de color rojizo. No me... Leer más →