Escribir muy tarde

Para mí el oficio del escritor me parece el más grato, el que tiene sus recompensas aun antes de ser reconocido. Debe tener sus momentos complicados, de antipatía o de bloqueo, principales enemigos del oficio, ya que ningún escritor puede dormitar en sus laureles, escribir un libro o dos y renunciar a la literatura, convertirse en un amanuense tipo Bartebly, en un escritor del no. Pero los hay escritores que se duermen en sus laureles. Claro ejemplo el de Juan Rulfo, a quien dos libros le bastaron para entrar y formar parte de la Literatura Universal. Pero quién con el talento de Rulfo.

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