Esa debe ser tu idea, de una luminosidad que sana, que evita la caída en el abismo peligroso de lo ya vivido. Por eso huyes de mí, me lees desinteresada, como un descuido, como se lee un anuncio en la calle, como se escucha la voz que anuncia la estación del metro, o peor, no me lees, miras mi mensaje rápido, de soslayo, como se ignora a un menesteroso al que no se le quiere dar dinero, de soslayo porque su mirada esperanzada por una moneda da lástima, no caer en ese juego, porque se le volvería costumbre
Ya no es lo mismo
La calma no llega, es la inquietud la que lo atraviesa. En eso ocupa el pensamiento, prisionero de su propia casa. «Esto nunca se va a terminar, la gente es indolente, caminando fuera, por las calles como si nada, cuando estamos en guerra. Sí, en guerra contra un enemigo común e invisible». Trata incluso de... Leer más →
Sonrisas mexicanas
Un día sin escribir se vuelve un día perdido. Ayer el día voló entre una necesidad absoluta de dormir hasta el mediodía y esperanzas de hacer con mi día nada que valiese la pena. Me desperté temprano para despertarme tarde. Así fue como respiré el aire de la mañana, tomé cualquier cosa para calmar el... Leer más →