Como tal, yo no tengo una máquina de escribir sino una computadora —ordenador, le llaman de este lado— a la que le he tomado cariño. La primera. Teclas que se desgastan poco a poco; lento a veces, rápido cuando quiere, menos ruidoso que el golpeteo de una máquina de escribir. Épocas distintas. Y no por... Leer más →