Debe ser a cierta edad en la vida, cuando se ha vivido la pasión del amor, en su pico más alto y en su decadencia, cuando el no saberse correspondido, en lugar de ser un agravio resulta un alivio. Saber que lo que se siente no es recíproco deshace todas las inquietudes, desvanece todas las ficciones que no son más que esperanzas infundadas. No resulta doloroso saberlo, pues amar así, con tantas dudas y sobrentendidos resulta agotador, y lo que fatiga resulta indeseable
Me gustabas así
Llegó el viernes, llegaron más días, volvíamos a hacer música, una orquesta de dos instrumentos, cuerdas y vientos, percusiones. Noches después, con más calma, te recostaste en mi pecho y me pediste que te contara la historia de mi vida, la enumeración de mis encuentros y desencuentros amorosos, cuerpo y pasado al desnudo. Acariciando mi pecho hilvanabas las perlas de mi pasado en el collar de tu memoria, dibujabas el retrato de mi rostro, le dabas color a mi personalidad con más sombras que luces
La identidad
No he querido hacer la pregunta porque ella hará la misma y, según responda yo lo haré con la mentira como artilugio o con la verdad como ataque directo. Ella podría mentir, yo a su vez, y entrar en el juego del engaño. Y así enamorarnos a partir de la invención de la vida, lúdica actividad amorosa que tendrá el mismo final de antaño, la historia que se repite y el pasado que vuelve a pasar o que no pasa nunca.
Desconocimiento
La mañana despejó la tristeza y el desasosiego. El día tenía una nueva razón de ser. Me llegó un libro de Borges, como un regalo especial hecho por alguien que conozco poco. Por eso he venido a estas páginas, para dar cuenta de que se es escritor escribiendo.