Lo que fue presente

Y hoy escribe palabras de arrullo, palabras dormidas, de ensueño, porque mañana se me vedan las horas, se terminan mis dos de insuficiente descanso, se lamenta a la vez que escribe, deja huella de su gran infortunio. En vano intentó concentrarse en las páginas de un libro sencillo, seguir el ritmo gradual de la lectura, dejarse ir poco a poco, entre líneas, para ya no estar consciente de estar leyendo. Estuvo, sin embargo, orgulloso de sus tres páginas memoriales, las de su diario que no termina, aquello que fue presente

Somos deseo

También existe el que no desea nada, y ese desear nada es desear la muerte que de por sí ya es desear mucho. No siempre es un deseo inmutable, difícil de sortear o de intercambiar por el deseo de seguir pese al dolor que le infringe la vida. Estamos hechos de deseo, de unos padres ilusionados con la sorpresa que les dará la vida en nueve meses. No se nos consultó si queríamos llegar, si queríamos vivir, recorrer el camino de la vida como lo siguieron nuestros padres, nuestros abuelos, y así hasta la eternidad en el pasado.

Fin a la cordura

Sábado Hola, ¿vives? No veo nada, no quiero encender la luz por miedo a dejarte ciega. Escucho que todavía respiras. No te has ido. Me doy cuenta de que el guardia de tu celda no se ha dejado chantajear por tu belleza que parece apagarse cada día, y que ha cumplido de manera fiel la... Leer más →

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