Y hoy escribe palabras de arrullo, palabras dormidas, de ensueño, porque mañana se me vedan las horas, se terminan mis dos de insuficiente descanso, se lamenta a la vez que escribe, deja huella de su gran infortunio. En vano intentó concentrarse en las páginas de un libro sencillo, seguir el ritmo gradual de la lectura, dejarse ir poco a poco, entre líneas, para ya no estar consciente de estar leyendo. Estuvo, sin embargo, orgulloso de sus tres páginas memoriales, las de su diario que no termina, aquello que fue presente
El halago del tiempo
No llegué a buen puerto. Olvidé, con alguna incomodidad, gran parte del río caudaloso de palabras de duermevela. Mi pensamiento se hundió en la oscura bruma, dediqué cada palabra al alto fracaso, traje al perro negro conmigo. Me siguió a cada paso, dobló junto conmigo en cada esquina, lo vi sediento y yo me miré moribundo en el reflejo de sus ojos. En vano fatigué el camino de mis palabras, le di una caricia —más por descuido que por cariño— al perro negro, y moribundo, agonizante, me dirigí hacia una luz difusa, muy a lo lejos, con la idea insensata de morir en el intento, de que esa luz fuese un fuego abrasante, de que aquel fulgor fuese mi castigo, mi ruina, mi fin.
Flotar sin dudas
No se hablará en las noticias, será acaso una nota roja, en esos periódicos que mi padre gustaba llamar con desdén amarillistas, más inclinados al morbo que a la nota seria. Ahí resaltará el encabezado estridente, de doble sentido, se ahoga mujer en la piscina de su propia casa. Se mostrará mi cuerpo lívido, ya... Leer más →
Vive
Tengo deseos a muerte de contar lo sucedido porque no tuve que vivir para contarlo. El más allá, ese lugar entre el cielo y el infierno me trajo de vuelta a estas páginas blancas que me interpelan, exigen que cuente la historia de cuando me fue arrebatada la vida. Estoy aquí porque tuve que morir... Leer más →
La isla
Lo admito, muchas veces la tarea de escribir se vuelve eso, una tarea, una obligación y eso no provoca verdaderamente placer. Escribir debería provocar un placer desmedido, teclear cada letra debería llevarnos a un paso más cerca de lo sublime, donde todos los sentidos se vuelven uno solo y la muerte deja de importarnos y... Leer más →
Aquí nos tocó vivir
Mi madre nunca va a volver. Ella lo sabía desde que se fue. Se fue con la intención de no regresar, ya fuera por una muerte repentina o por encontrar una mejor vida: the american dream. Cómo me gusta el inglés, a veces sueño que lo hablo y cuando despierto me gusta imaginar que al... Leer más →
Ya somos el olvido
Ya somos el olvido que seremos, las cenizas de un fuego lento, morirse cada día de a poco para poder vivir. La vida como desgaste, como muerte pequeña. Morir de a poco para no morirse al instante. Conservar la vida para los años que vienen. Ser cuerpo y no ser mente. La vida sin conciencia... Leer más →