Dos lugares

Así que escribir mil palabras era al inicio de una alabanza al amor, el allegro; después se convirtió en un largo constante, hasta que la pieza dejó de tocarse en el silencio de mi habitación. Bello comienzo para la tristeza que me apagaría el deseo de vivir. Placentero comienzo para algo que iba a terminar pese a todo los intentos de darle vida.

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