El que espera

Me saludó a lo lejos, sin pormenores, con esa timidez fortuita de quienes no se ven todos los días, y para quienes un saludo efusivo resulta desatinado. Sus ojos brillaban con la misma alegría que el sol otoñal, mientras el viento indómito levantaba su falda larga. No pude apartar la vista de su piel blanca, salpicada de infinitas pecas provocadas por el sol del sur, ni de esas líneas de expresión ya marcadas en sus ojos a tan joven edad

¿Qué dice el viento?

Yo la miraba. Feliz de ser aún parte de su vida, sin encontrarle defecto alguno ni obstáculo para vivir a su lado. Me quedaban pocos meses para quererla: al final del año yo estaría ausente; ella, en la espera. La mitad del año la tuvimos a la distancia; la otra mitad se desvaneció porque la distancia ya no era llevadera. Nos quisimos. Luego dejamos de querernos. Todo quedó en pausa

Bengala

Estoy al borde de la locura, aunque nunca me he considerado la persona más cuerda. Podría llamarlo el nacimiento de otro yo: un ser desquiciado, intolerante, insensible. Nada que ver conmigo, con lo que en realidad creo ser. Eso creo. Todo comenzó con la llegada de un ente extraño al apartamento. No puedo decir que... Leer más →

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