Hablar solo

Qué fácil se dejó llevar por el consuelo de una ensoñación, por los abrazos que duraban un segundo, un beso de labios lejanos. La vio partir como felicidad, le dio un libro para que no olvidase su nombre, para que cada palabra le sonara a él. Ha sido tantos hombres, menos aquel con quien ella ha desfallecido de amor

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