Esa debe ser tu idea, de una luminosidad que sana, que evita la caída en el abismo peligroso de lo ya vivido. Por eso huyes de mí, me lees desinteresada, como un descuido, como se lee un anuncio en la calle, como se escucha la voz que anuncia la estación del metro, o peor, no me lees, miras mi mensaje rápido, de soslayo, como se ignora a un menesteroso al que no se le quiere dar dinero, de soslayo porque su mirada esperanzada por una moneda da lástima, no caer en ese juego, porque se le volvería costumbre
Inútil llamado
Te he llamado con la malsana intención de desencadenar una emoción no resuelta. Tener la certeza de lo que ya sabía, que tu número sigue siendo el mismo, y que tu voz sigue teniendo ese tono de dulce vida. Te escuché responder, como si el ayer fuera hoy, y luego del «bueno» comenzaran las bellas... Leer más →