¿Crees que a tu tío Julián le haya hecho daño leer tanto?, pregunta mi madre, preocupada, no ajena a la creencia inmemorial y novelesca —parte inalienable de nuestra cultura universal— de que a un hombre se le seca el cerebro hasta la locura por haber leído demasiados libros. Mamá cree que su hermano Julián sufre de esa enfermedad: los mentados libros lo hicieron así, hijo; él nunca quiso tener un trabajo ni un sueldo fijos; desdeñaba toda autoridad, toda adherencia a los sindicatos o a los partidos, y por eso terminó así
Vidas que se parecen
La historia se me fue de las manos. Hablaba de vidas similares, de niños huérfanos, y la historia de mi abuela se abrió paso con su desgracia nunca compartida. Yo, tan solo testigo semanal de su sufrimiento. Si tan solo mi abuela hubiese escrito, contado su juventud, su vida adulta en cartas… Pero esta familia no deja nada para la posteridad, sino el caprichoso y cambiante recuerdo. Quizá por eso escribo: para que en esta familia alguien rompa el silencio que los unió.
Fragmentos de un escritor
Ese ha sido siempre el problema: me cuesta ordenar mis ideas y darles una salida coherente. Por eso mi blog se llama Fragmentos de un escritor: porque soy un experto en el arte de no terminar nada de lo que escribo. No doy continuidad a ningún fragmento publicado. Todo lo dejo como sale de la imprenta virtual. Ya no me interesa cambiar nada, salvo alguna falta de ortografía o de sintaxis.
Inerte forma de vida
“Quiero ir a todas partes, y en este deseo, tanto profundo como desesperado, termino por dar rodeos, no avanzar, quedarme en la encrucijada. He pasado años en el mismo lugar, reticente a la caída incesante, al cambio repentino en el que podría encontrar la dicha."
Aves
Hay un árbol a lo lejos, el alto sauce de lo no vivido, de mis miedos, en su cima reside la felicidad inminente, sobre sus ramas se posan las horas que pican, y más arriba los presagios que se me escapan de las manos