Sueños, sueños son

Era un sueño, pero era también parte de la vida: el otro lado, otro tiempo, ajeno a las reglas que modulan los días donde amanece. El poema era perfecto: venido de su voz, escrito en una página, y perdido en algún lugar oscuro de mi memoria. Mientras ella lo recitaba, yo me empeñaba en no olvidarlo, en llevarme del sueño a la vigilia algunos versos: pocas líneas, una o dos palabras

Inevitable saudade

Cargaba con una pena irreversible, la pérdida de un amor prematuro, la idea tan esperanzadora como tardía de recuperarlo a toda cosa, mañana, muy pronto. La luz del caer de la tarde me llevó a confines no deseados de mi memoria, me hundió en un recuerdo doloroso, una calle ya vacía y oscurecida donde pudo haber terminado mi vida. Yo fui otro, fui tantos y no fui quien quise ser

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