Víctimas felices

Por primera vez sentí la aguja de la ausencia clavada en el corazón. I. no me dijo que no me fuera, ella lo sabía irremediable, pero me dijo me vas a hacer tanta falta, quiero que vuelvas, que en el porvenir esté inscrito dos que se unen, que caminan de la mano por la playa, que se quieren al calor del mediodía, frente al mar, víctimas felices de la brisa y de la infinita arena

Tiempo futuro

Sepan bien gentes del futuro que hasta hoy no he podido terminar nada. Me gusta conformarme con mil palabras. Creo, con ingenuidad, que la vida se acabará pronto. Sin embargo deseo lo contrario, y debería poner de mi parte para que así suceda. La música eterna me dejará escribir hasta donde la muerte me lo permita. Y sentir alegría de que la vida aun no se acabe. Dueños del tiempo futuro. Dueños de un poco del azar que nos gusta llamar, no pocas veces, destino.

18 de agosto 2022

Acudir al recuerdo como homenaje, revisitar los días felices con papá, cuando de la mano me llevaba los domingos a casa, para descansar. Esos domingos que durante un tiempo fueron hábito. Íbamos al parque, yo andaba en bicicleta mientras él trotaba alrededor de la cancha de basquetbol como calentamiento. Yo dejaba la bici para enseguida tratar de encestar la pelota, papá como mi adversario y mi maestro, distante y a la vez paciente y amoroso. Me decía te quiero todos esos domingos sin decírmelo.

Ida y vuelta

Si su mamá supiera con quien iba a llegar no se lo perdonaría. No le diría nada. Ya le había mentido desde que compró el boleto de avión. ¿Pero qué no hay aeropuerto en tu ciudad de destino?  preguntaba la madre impositiva. Sí, sí los hay, pero cuesta más caro: es más barato llegar a la capital y de ahí tomar un bus. La madre medianamente convencida. Con ese bueno, tú eres la que sabe. Te voy a extrañar mucho, tonta.

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