Mujer temerosa de Dios, siempre lo había sido, persignándose antes de traspasar el umbral de la puerta, cada mañana, la madre dándole también la bendición: con cuidado, hija, maneja despacio. Sí, mamá, no te preocupes. Y ya arriba del auto, después de ponerse el cinturón, se persignaba de nueva cuenta, se encomendaba a esa fuerza... Leer más →
Amanecer violeta
Amanecer violeta. Frio que ya no se siente: el viejo radiador ha hecho su trabajo. Se me ha ido la noche entre mis tres páginas y la alabanza a la vida. Sigo vivo, —escribía— tratando de descifrar los preceptos del azar, por qué ella y no yo, por qué tantos otros y no yo. Uno... Leer más →
La afrenta
Naturaleza frágil la del ser humano, buscador fehaciente de sentido, adolece de confianza en sí mismo. No se puede ser tan egoísta, debe cavilar, por lo que se inventa un Dios, el ser supremo que lo puede todo, que venga a eximirlo de la culpa. Así, el hombre, abocado en sí, confía su día a... Leer más →
Tiempo asesino
El miedo es mi sombra, el reflejo de mí mismo que me cuido de no pisar. El miedo está presente porque yo lo estoy. El miedo se quedará tranquilo en su sitio cuando deje de pensar en él, vendrá cuando haga falta, cuando la vida sea muy bella para ser verdad y tema que se acabé de un instante a otro.
07 de agosto de 2019
No se puede vivir así, permitiendo que la otredad se apodere de nosotros, y que poco a poco renunciemos a la vida propia que tantos años nos ha costado obtener.
Inveterado encanto
Soy un escribidor de simulacros leves, sucintos, inenarrables, fríos como la tarde más soleada de los últimos días de un invierno febril. Incapacidad inmejorable de no darle vida a nada, todo en primera persona, la voz del subconsciente, narrador consciente sin vida propia. ¿Quién vive? Yo. ¿Quién es yo? Desde temprano queriendo darle vida a... Leer más →
Desorden
Vidas que se pierden todos los días pero que no deberían de perderse. Una jugada más del tiempo, el asesino por antonomasia. A todos se nos mata con pequeñas dosis de instante.
Entrada sin salida
Sucede que los recuerdos no llegan solos, sino que son traídos por una lectura importante o cualquiera. Para mí son casi siempre las palabras las que despiertan los recuerdos dormidos de la memoria; para otros puede ser que un aroma, una imagen o una canción enciendan una luz en el recuerdo, muestre un momento de... Leer más →
Ya somos el olvido
Ya somos el olvido que seremos, las cenizas de un fuego lento, morirse cada día de a poco para poder vivir. La vida como desgaste, como muerte pequeña. Morir de a poco para no morirse al instante. Conservar la vida para los años que vienen. Ser cuerpo y no ser mente. La vida sin conciencia... Leer más →
Ideas como globos
Toda idea que no se atrapa termina por escaparse. Las ideas vuelan como globos llenos de helio y, si no se les ata a la memoria, se van muy lejos, muy arriba en el cielo del olvido hasta que caen en otras mentes más o menos despiertas. Así es como entre sueños me viene una... Leer más →