Pues qué tantas palabras puedo decir

Mi padre, sin proponérselo, una noche de fin de año, nos dejó un mensaje para nuestro consuelo. A más de un año de su muerte corporal se ha vuelto recuerdo imperecedero. En el video se le ve feliz, el ánimo alebrestado por unos cuantos tragos de cerveza, y mi hermano le pide —sin saber que ese video sería hoy una reliquia invaluable— que diga unas palabras. Y papá dice, con esa timidez suya: pues qué tantas palabras puedo decir si ya han dicho todo. Yo lo que quiero es que, así como estamos ahorita, estemos siempre unidos; que Dios nos preste vida y que la paz, la felicidad y el amor mutuo nos brinde con toda su misericordia. Y que seamos todos muy felices: ¡feliz año nuevo!

A contratiempo

Sé que llegas antes de tiempo, aunque para mí esta hora ya la tenías programada. No sé exactamente qué decirte. Durante años pensé que nunca llegarías. Tu recuerdo me aterraba y prefería guardarte para las noches cuando me sentía desolado, y obtener tu consuelo porque al final a ti siempre te he importado. Quería que... Leer más →

18 de agosto 2022

Acudir al recuerdo como homenaje, revisitar los días felices con papá, cuando de la mano me llevaba los domingos a casa, para descansar. Esos domingos que durante un tiempo fueron hábito. Íbamos al parque, yo andaba en bicicleta mientras él trotaba alrededor de la cancha de basquetbol como calentamiento. Yo dejaba la bici para enseguida tratar de encestar la pelota, papá como mi adversario y mi maestro, distante y a la vez paciente y amoroso. Me decía te quiero todos esos domingos sin decírmelo.

Paciente

Se quiere sufrir como papá, castigarse con los minutos lacerantes de incertidumbre, las ideas trágicas adelantadas, las esperanzas dispersas en el ojalá que todo esté bien. No se duerme, o más bien se pasan las horas nocturnas en una duermevela agotadora, casi como dormir con los ojos abiertos, atentos al teléfono que sonará anunciado desgracias... Leer más →

Desorden

Vidas que se pierden todos los días pero que no deberían de perderse. Una jugada más del tiempo, el asesino por antonomasia. A todos se nos mata con pequeñas dosis de instante.

Últimas tardes.

¿Recuerdas el gran árbol frente a mi ventana? Pues éste ya se ha vestido de un verde intenso, y esta tarde el viento -como no pocas veces- lo ha hecho bailar con una música de ramas crujientes y hojas parpadeantes. Los dos meses que ha tomado tu carta en llegarme me hacen pensar que el... Leer más →

Blog de WordPress.com.

Subir ↑