Y hoy escribe palabras de arrullo, palabras dormidas, de ensueño, porque mañana se me vedan las horas, se terminan mis dos de insuficiente descanso, se lamenta a la vez que escribe, deja huella de su gran infortunio. En vano intentó concentrarse en las páginas de un libro sencillo, seguir el ritmo gradual de la lectura, dejarse ir poco a poco, entre líneas, para ya no estar consciente de estar leyendo. Estuvo, sin embargo, orgulloso de sus tres páginas memoriales, las de su diario que no termina, aquello que fue presente
La fragilidad
De nuevo la interminable tarea, tal como la vida mientras dura, de escribirle al tiempo. Y digo escribirle al tiempo porque lo hago para el porvenir. Tiempo presente se convierte en tiempo pasado. Escribo como simulacro contra la frustración, para no sentir que la vida pasa sin más. Escribo para sentirme eterno aun siendo mortal.... Leer más →