Reconciliarme con los muertos, escribirles lo que ya no podrán leer. Decirles que los quiero tanto, dondequiera que no estén. Y ellos diciéndome en una lengua muerta que los deje ir, que ya no hay cabida para el arrepentimiento, que lo hecho, hecho está
Lúcida ceguera
Cuando era niño, mamá tuvo que someterse a una cirugía ocular para curar su glaucoma, enfermedad que a su vez sufría mi padre, a quien meses antes también hubo que realizarle la misma operación. La palabra glaucoma hacía eco constante en la casa. Aprendí que era una enfermedad que aumentaba la presión dentro del ojo... Leer más →