Cavilaciones hacia el final

El inferno tan temido se vuelve confortable, hecho a la medida de su cielo personal donde el fuego no quema sino que basta apenas para calentar la habitación de paredes mortecinas tan fría esta mañana. Se sabe con el tiempo contado. Se sabe finito porque ha visto a la muerte de cerca. La vio en la sala de espera del hospital donde su padre agonizaba, sin ninguna prisa, seguro de que la hora estaba cercana

La palabra del mudo

Y entonces empiezo a dictarme palabras al azar que forman grandes frases. Citas que alguien más anota por mí y se vuelven famosas. De esas que dicen que hoy no se ha escrito nada y que mañana será más de lo mismo porque quien escribe es un ya es menos, que se ha quedado muerto o se ha quedado mudo.

Vive

Tengo deseos a muerte de contar lo sucedido porque no tuve que vivir para contarlo. El más allá, ese lugar entre el cielo y el infierno me trajo de vuelta a estas páginas blancas que me interpelan, exigen que cuente la historia de cuando me fue arrebatada la vida. Estoy aquí porque tuve que morir... Leer más →

A contratiempo

Sé que llegas antes de tiempo, aunque para mí esta hora ya la tenías programada. No sé exactamente qué decirte. Durante años pensé que nunca llegarías. Tu recuerdo me aterraba y prefería guardarte para las noches cuando me sentía desolado, y obtener tu consuelo porque al final a ti siempre te he importado. Quería que... Leer más →

Tumba vacía

El cartero ya no pasaba, no en el campo, no tan lejos de la ciudad. Tampoco Clara guardaba esperanzas, se le habían ido como se van los días, los meses, los años. Lo que sí guardaba y cuidaba más que a su ya frágil vida, era la vida de su hijo, el único, ya tan... Leer más →

Somos deseo

También existe el que no desea nada, y ese desear nada es desear la muerte que de por sí ya es desear mucho. No siempre es un deseo inmutable, difícil de sortear o de intercambiar por el deseo de seguir pese al dolor que le infringe la vida. Estamos hechos de deseo, de unos padres ilusionados con la sorpresa que les dará la vida en nueve meses. No se nos consultó si queríamos llegar, si queríamos vivir, recorrer el camino de la vida como lo siguieron nuestros padres, nuestros abuelos, y así hasta la eternidad en el pasado.

Un año menos.

Hay dos muertes, ambas como ausencia. Cuando el amor se termina, el otro muere, se transforma en otro ser que ya no reconocemos. Se siente la ausencia, la fúnebre sentencia, y se sufre porque se le sabe vivo, sin posibilidad de dar vida al amor de antaño. ¿Y el padre que muere? Con los padres también se tiene una relación de amor, el primer amor de la vida. Me decía que no hay consuelo para la muerte de un padre o de un hijo, tampoco para la muerte de la persona compañera de vida. No me parece sin embargo acertado comparar la muerte de un padre con el término de una relación amorosa, pero sí es el final de un historia de amor, hilvanada desde la infancia.

18 de agosto 2022

Acudir al recuerdo como homenaje, revisitar los días felices con papá, cuando de la mano me llevaba los domingos a casa, para descansar. Esos domingos que durante un tiempo fueron hábito. Íbamos al parque, yo andaba en bicicleta mientras él trotaba alrededor de la cancha de basquetbol como calentamiento. Yo dejaba la bici para enseguida tratar de encestar la pelota, papá como mi adversario y mi maestro, distante y a la vez paciente y amoroso. Me decía te quiero todos esos domingos sin decírmelo.

La culpa

Te has convertido en tema de conversación. Traigo tu historia a la mesa, a los vasos de cerveza, a los cafés que invitan a una charla larga y tendida. Te apareces en alguna reunión no planeada, fruto de casualidades, de temas que se conectan. Si se habla de los peligros de vivir, pienso en ti. Si se habla de la muerte por accidente, de la vida que se va muy pronto o de alguna tragedia, intervengo en la conversación para contar lo que te pasó como si hubiese estado ahí para vivirlo hasta la muerte. Creo que trato de propagar tu recuerdo en otras mentes, a partir de la historia de tus últimos instantes de vida.

Amanecer violeta

Amanecer violeta. Frio que ya no se siente: el viejo radiador ha hecho su trabajo. Se me ha ido la noche entre mis tres páginas y la alabanza a la vida. Sigo vivo, —escribía— tratando de descifrar los preceptos del azar, por qué ella y no yo, por qué tantos otros y no yo. Uno... Leer más →

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