No obstante, lo asaltarán otras ideas, llegarán a brincos, conejos de tiempo y de espacio empecinados en quitarle el libro de las manos para darle otro, o para que tome su cuaderno y escriba, o para que no haga nada, para que se deja llevar por lo que le muestra el espejo negro, dejar que pase el tiempo, que se le escurra de las manos hacia la eternidad. Hará muy poco, nada de lo que se propuso, infamia contra la vida misma, contra sí mismo. Escuchará las voces del más allá que le dirán que deje de hacerse el imbécil, que deje de jugar a la inmortalidad, que si no sabe vivir pueden intercambiar de lugares, de este lado puedes hacer lo mismo, entregarse a la eternidad insípida y no al instante glorioso y efímero de la vida
Palabras de ensueño
Cuán grande es la alegría de ver que la página se llena con palabras amigas. Las hemos elegido. Las hemos puesto una detrás de la otra formando líneas de oraciones que ya no nos pertenecen. Hemos logrado traducirnos. Plasmar lo que llevamos dentro en un lenguaje fiel a los sentimientos y a las ideas. No... Leer más →
Escritor sin oficio
Yo no soy ningun escritor pero me dedico a escribir. Nadie me ha dado el título para ejercer este noble e invaluable oficio. Soy un escribidor de pensamientos y diarios, de esos que la gente llama íntimos, aunque en realidad mis ideas y sentimientos son más que nada del ámbito público, pues todos pensamos y... Leer más →