El viaje de ida

Poco me he dedicado al estudio y mucho a la lectura. Sé lo que se puede vivir en los libros, no aprendo más que lo que experimento a partir de una página bien escrita. Las palabras que me dan calor, que me dan oxígeno como unos labios a poco de un beso. Un poema que al leerse se saborea en la boca como un manjar diáfano y escurridizo. Para eso sirven las palabras, para provocar pasiones, sentimientos, ideas nunca venidas a cuenta.

Cuando la acogedora llama del deseo y del amor invade mi subconsciente, personifico -unas veces consciente y otras inconscientemente- a toda entrañable mujer con tu imagen.

16 de mayo.

Debo admitirlo, el placer que me provoca leerte es inefable. Cuán distinta me resultas ahora. Como un personaje que va adquiriendo cada día más vida te vuelves más compleja y en eso radica tu belleza. Hace unos días cree un personaje mezclando realidad y ficción, y hace unos momentos intenté traerlo a la vida poniéndolo... Leer más →

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