Me niego a olvidarla, a cambiarle el nombre, me acostumbro a su vacía presencia que lo llena todo. Es ella esa luz de un día en que mi corazón apesadumbrado se contrae, caída libre de un pensamiento suicida. Es entonces cuando resisto, me pronuncio por el hartazgo, desdeño mis libros, mis cuadernos, la vida que no se parece a como la había imaginado. Y luego esto, la escritura que no me lleva a ninguna parte, la página que no se llena, difícil de llegar al limite propuesto
26 de junio.
Tu respuesta me llega de sorpresa, pues después de semanas de silencio por fin regresas y me alegra que sigas teniendo la misma voz, pero con distintas experiencias. Qué gusto que hayas podido responderme, dedicando cada letra a un mismo pensamiento. El placer que provoca leerte da muestra del tiempo que te has tomado para... Leer más →