De lo que nadie puede arrebatarme

He de salir airoso de los embates de la vida al saber que he cosechado, en las profundidades de mí mismo, memorias que nadie puede robarme. Nadie puede acceder —salvo la enfermedad del olvido— y quitarme lo que es sólo mío. No me pueden mutilar el pensamiento, tampoco intervenir lo vivido, tampoco todo lo que no he perdido porque ha pasado. ¿He salido entonces indemne de otro año? Mi cumpleaños me sabe agridulce, un andar sobre la tristeza con destellos en el horizonte. Me conformo, que es lo mismo que alegrarse, con lo que he conseguido. Si bien rozo la miseria, la he evadido. Como decía mi padre, hay que agradecer por tener un techo, una comida, trabajo y salud; sobre todo esta última, que sin salud no se puede hacer nada.

Renuncia

La vida está hecha de decisiones, y su importancia es solamente mesurable cuando el tiempo ha pasado. Podemos afirmar que el destino no existe, que ante él se antepone el libre albedrío, sin embargo no es así. Nuestras ideas no vienen de nosotros, no son nuestras y mucho menos las decisiones que tomamos en base... Leer más →

De vuelta

Esta noche los sueños tuvieron espeluznante motivo, la tentativa atroz de llevarme de regreso a los años de mi infancia. Una época no carente de recuerdos, pero sí difíciles de traer de vuelta. No sé a partir de qué están motivados mis sueños. Puede ser a partir de un aroma, de una imagen, del dolor... Leer más →

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