De rutina

Escribo como paliativo contra el olvido, para curarme del mal de no recordar el ayer, para no sentir que un año se ha pasado en un día. La escritura como mejor aliado de la memoria, insustituible e imperfecto. Así el día de ayer no se diluye en el líquido viscoso y corrosivo, del pasado que todo lo borra, lo toma entre sus manos implacables y lo guarda en su baúl de irrevocable olvido.

Paciente

Se quiere sufrir como papá, castigarse con los minutos lacerantes de incertidumbre, las ideas trágicas adelantadas, las esperanzas dispersas en el ojalá que todo esté bien. No se duerme, o más bien se pasan las horas nocturnas en una duermevela agotadora, casi como dormir con los ojos abiertos, atentos al teléfono que sonará anunciado desgracias... Leer más →

Tiempo asesino

El miedo es mi sombra, el reflejo de mí mismo que me cuido de no pisar. El miedo está presente porque yo lo estoy. El miedo se quedará tranquilo en su sitio cuando deje de pensar en él, vendrá cuando haga falta, cuando la vida sea muy bella para ser verdad y tema que se acabé de un instante a otro.

Desenlance

Esa noche, de regreso a casa después de haber cenado fuera, Alberto sintió el deseo incontrolable de hacerle el amor a su mujer. Al bajar de su auto, justo al cruzar el umbral de la puerta, y encontrarse con ella, la besó a mansalva, abrazándose a su abrazo, colmándola de caricias que le recordaban a... Leer más →

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