Por la ventana he vuelto a ver al extraño hombre que camina presuroso hacia ninguna parte, aquel que un día se detuvo frente a mí para decirme palabras que no recuerdo, un saludo insensato, su mirada de loco ausente, la incomprensión de ambas partes. Lo he vuelto a ver ahora en invierno, desde la ventana impune, su caminar como el del verano, su destino ausente o incierto. Un hombre de mil rostros, de toda una eternidad que lo precede. Ya he terminado, ahora saldré a andar por la calle sin nombre con el ánimo de un loco que disfruta de incomodar a desconocidos.
Regreso a la luz
Pocos días como este han estado invadidos por una alegría misteriosa, muy poco de tristeza, de remordimientos, de añoranzas. Nada me falta, y la música que escucho en este preciso instante me arrulla en sus brazos. Música como madre, como retorno al lugar de donde un día vinimos. Regreso a la luz, misma luz que debió haber invadido el cuarto de hospital cuando mamá dio a luz. Dar a luz es traer a un nuevo ser de las tinieblas, de la caverna donde se encontraba antes de nacer. Mi nacimiento como una casualidad, tan improbable como la vida misma, pero aquí presente, vivo, feliz hasta que el día se acabe.
De rutina
Escribo como paliativo contra el olvido, para curarme del mal de no recordar el ayer, para no sentir que un año se ha pasado en un día. La escritura como mejor aliado de la memoria, insustituible e imperfecto. Así el día de ayer no se diluye en el líquido viscoso y corrosivo, del pasado que todo lo borra, lo toma entre sus manos implacables y lo guarda en su baúl de irrevocable olvido.
Paciente
Se quiere sufrir como papá, castigarse con los minutos lacerantes de incertidumbre, las ideas trágicas adelantadas, las esperanzas dispersas en el ojalá que todo esté bien. No se duerme, o más bien se pasan las horas nocturnas en una duermevela agotadora, casi como dormir con los ojos abiertos, atentos al teléfono que sonará anunciado desgracias... Leer más →
Tiempo asesino
El miedo es mi sombra, el reflejo de mí mismo que me cuido de no pisar. El miedo está presente porque yo lo estoy. El miedo se quedará tranquilo en su sitio cuando deje de pensar en él, vendrá cuando haga falta, cuando la vida sea muy bella para ser verdad y tema que se acabé de un instante a otro.
Desenlance
Esa noche, de regreso a casa después de haber cenado fuera, Alberto sintió el deseo incontrolable de hacerle el amor a su mujer. Al bajar de su auto, justo al cruzar el umbral de la puerta, y encontrarse con ella, la besó a mansalva, abrazándose a su abrazo, colmándola de caricias que le recordaban a... Leer más →