Todo me cansa

Nos vimos una segunda vez como tentativa de recuperar el tiempo perdido, para darnos cuenta si la pasión prevalecía, si no había sido un juego de niños. Ambos descubrimos, primero ella, que ya nada quedaba de la pareja de antaño, los besos ya no sabían igual; me dio un libro como regalo de cumpleaños y de despedida. Luego ya no nos vimos, nos intercambiamos silencio por silencio, mi último mensaje de agonía y ella de indiferencia

Víctimas felices

Por primera vez sentí la aguja de la ausencia clavada en el corazón. I. no me dijo que no me fuera, ella lo sabía irremediable, pero me dijo me vas a hacer tanta falta, quiero que vuelvas, que en el porvenir esté inscrito dos que se unen, que caminan de la mano por la playa, que se quieren al calor del mediodía, frente al mar, víctimas felices de la brisa y de la infinita arena

Una pasión ya sin nombre

Esa debe ser tu idea, de una luminosidad que sana, que evita la caída en el abismo peligroso de lo ya vivido. Por eso huyes de mí, me lees desinteresada, como un descuido, como se lee un anuncio en la calle, como se escucha la voz que anuncia la estación del metro, o peor, no me lees, miras mi mensaje rápido, de soslayo, como se ignora a un menesteroso al que no se le quiere dar dinero, de soslayo porque su mirada esperanzada por una moneda da lástima, no caer en ese juego, porque se le volvería costumbre

La vida luminosa

Me han vuelto los días soleados, el amor recurrente, la familia acogedora, lo amaneceres de ranas y canales. Un desayuno frugal, el andar en bicicleta por tierras planas, caminar entre el verdor naciente de la primavera. No sentirme como en casa, porque sentirme como en casa denota incomodidad, sino sentirme bienvenido, sosegado, invadido de sentimientos benevolentes.

Llegarás tarde

Ella era poesía, Ángel, me leía poesía todas la noches, después enarbolábamos besos infatigables, labios como peces desesperados, bocas que se decían tanto sin decir nada. La recuerdo quedándose un minuto más, todavía es muy pronto para que te vayas, quédate. Nunca dormimos juntos, nunca una noche hasta el amanecer

Donde hubo fuego silencio queda

¿La he perdido? Todavía creo, con la ingenuidad del amante abnegado, que volverá con un mensaje de añoranza inclinado a la disculpa. Me hablará —quiero creer— del amor todavía presente, a prueba del tiempo y la distancia. Quién sabe. Acaso lo mejor sería la resignación, festejar en silencio lo sucedido, y pasar de largo, dejar el amor de mi vida en ese pasado menesteroso, en el lugar de lo que pudo ser. Ya no volver a la semilla, rechazar todo intento de recuperar los años perdidos

Me gusta saber que estamos

Me dedico a la contemplación malsana del voyerista que observa a los demás caminantes seguros de la senda elegida. Yo espero la señal que no llega. Espero a que tú pases enfrente mío y, sin que me veas, seguirte a distancia, encontrarme contigo por falsa casualidad, el plan de toda una vida que siempre quiso ser y que se había resistido

Un puente

Dejar que vivas a la forma de tus deseos, la creatividad a cada paso, la renuente pasión que no te concede un momento de calma, desafiante, bella, con la fuerza de todas las mujeres que se alojan en ti: mujer caleidoscopio, otredad inasible. Yo, por mi parte, sembraré la tierra con lo que sea que pueda florecer. Nada dulce, eso es seguro, frutos ácidos por todas partes.

Inútil llamado

Te he llamado con la malsana intención de desencadenar una emoción no resuelta. Tener la certeza de lo que ya sabía, que tu número sigue siendo el mismo, y que tu voz sigue teniendo ese tono de dulce vida. Te escuché responder, como si el ayer fuera hoy, y luego del «bueno» comenzaran las bellas... Leer más →

El hilo que nos une

No sé cómo nos hemos mantenido en contacto a pesar de los años, Rafael, no me lo explico. No hay nada qué explicar. Sin decir que era porque habían dejado su relación en pausa, el tímido inicio de una historia de amor y pasión que se quedó tras bambalinas. El mensaje para Rafael llegó de... Leer más →

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