El gato.

Al gato lo tengo metido en el subconsciente. Tal parece que esa inofensiva y afable bola de pelos, que duerme siempre apacible aquí y allá, es en realidad un ser maligno que como venganza destroza el apartamento tanto en mis sueños como en la realidad. Esta vez, durante una siesta involuntaria al medio día, lo [...]

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