Alguien ha escrito.

Frente a mí tengo las fotografías de personas muertas. En la primera está mi padre joven, difunto de su yo anciano, muerto para el porvenir hace poco. En sus brazos un niño sonríe a la cámara, sin saber por qué. Ese niño de no más de un año es mi yo primerizo y también difunto. En la otra foto soy también yo, pero un yo que dejé de serlo. Soy sucesiones de difunto.

Esteban y el olvido.

Eran pocos los que había venido por iniciativa propia, las campanadas de la capilla del seminario anunciaban el mediodía, venían solos, los más afortunados en compañía de sus padres. Unos venían porque los llamaba la vocación, servir a Cristo y a su Iglesia, jóvenes fervientes, dispuestos a seguir el camino de la mano del Señor;... Leer más →

Discontinuidad de los parques.

Me puse cómodo en mi sillón, el único, de espadas a la puerta que me hubiera molestado con intrusiones no pedidas, dejé que mi mano sintiera con el fino tacto una y otra vez el terciopelo verde y me puse a leer los capítulos finales.

Resucitar

Me desperté con el ritmo cardiaco a contrapaso, la sensación de que estaba en otra parte, mi propia tumba, a donde era llevado inconsciente entre sueños, el momento en que mi atroz asesinato tenía lugar. Me levanté con miedo, me dirigí a oscuras hacia la cocina contando los pasos, uno, dos, tres… doce en total, rozando la pared con las manos hasta llegar al marco de la puerta que me indica que mis pasos siempre son precisos.

La isla

Me muero cada vez que duermo, me dejo caer en el pozo interminable invadido por la penumbra. Durante los sueños la luz se ausenta, y de estar presente es la que nos lleva al mundo de los que nunca despiertan. Me embarco en un cúmulo de recuerdos, navego por grandes y amenazantes olas que llevan... Leer más →

El niño y el hermano

No parece una historia digna de contarse, no porque fuese una infancia un tanto desgraciada sino porque los involucrados, personajes ya sin rostro, adolecen de dignidad. El niño pudo haber sido lo que él se propusiera, un músico remarcable, un científico, un pintor, un intelectual de su tiempo, glorioso el destino, hombre de leyes o... Leer más →

Lápida

No vas a regresar, no puedes y, más aún, no quieres. Aunque quisieras no podrías porque tu orgullo te lo impediría. ¿Para qué realizar un viaje desde un lugar tan lejano solo para estar conmigo? Eso iría en contra tuya y de quien ahora te impide regresar.

Diáfana esperanza

Martha y yo compramos una lata de conservas. La compramos porque la lata, sí, una simple lata de chícharos nos vio pasar por el pasillo de las conservas. Sí, sabíamos que las cosas por sí solas no tienen vida propia, pero consideramos que aquella lata, con chícharos —o algo más y misterioso en su interior—... Leer más →

La culpa

Te has convertido en tema de conversación. Traigo tu historia a la mesa, a los vasos de cerveza, a los cafés que invitan a una charla larga y tendida. Te apareces en alguna reunión no planeada, fruto de casualidades, de temas que se conectan. Si se habla de los peligros de vivir, pienso en ti. Si se habla de la muerte por accidente, de la vida que se va muy pronto o de alguna tragedia, intervengo en la conversación para contar lo que te pasó como si hubiese estado ahí para vivirlo hasta la muerte. Creo que trato de propagar tu recuerdo en otras mentes, a partir de la historia de tus últimos instantes de vida.

El hombre, el hijo

El hombre en el espejo se parece cada vez más a su padre, su rostro es el de su progenitor. No hace falta matar al padre, el hijo se convierte en él, el padre muere como consecuencia irremediable del tiempo y el hijo lo reemplaza. ¿Acaso el padre del hombre ve asimismo a su padre... Leer más →

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