Un año menos.

Hay dos muertes, ambas como ausencia. Cuando el amor se termina, el otro muere, se transforma en otro ser que ya no reconocemos. Se siente la ausencia, la fúnebre sentencia, y se sufre porque se le sabe vivo, sin posibilidad de dar vida al amor de antaño. ¿Y el padre que muere? Con los padres también se tiene una relación de amor, el primer amor de la vida. Me decía que no hay consuelo para la muerte de un padre o de un hijo, tampoco para la muerte de la persona compañera de vida. No me parece sin embargo acertado comparar la muerte de un padre con el término de una relación amorosa, pero sí es el final de un historia de amor, hilvanada desde la infancia.

Últimas tardes.

¿Recuerdas el gran árbol frente a mi ventana? Pues éste ya se ha vestido de un verde intenso, y esta tarde el viento -como no pocas veces- lo ha hecho bailar con una música de ramas crujientes y hojas parpadeantes. Los dos meses que ha tomado tu carta en llegarme me hacen pensar que el... Leer más →

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