Un hombre afortunado.

Llevaba un hacha en la mano, vestía el uniforme de trabajo de todos los días, pantalones de mezclilla, zapatos negros y una camisa con el logo de la empresa estampado en el bolsillo de enfrente junto a su nombre y su puesto: “Director General”. Se había despertado a la misma hora de siempre, con el [...]

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