No es un bloqueo creativo; tampoco un miedo a la página en blanco, sino más bien una náusea profunda, un desánimo exacerbado, una ingente desazón por haber escrito con el ímpetu del ingenuo ilusionado y no poder escribir hoy, en presente, de la misma forma que ayer. Sentir que me he vaciado, que he dicho... Leer más →
La eterna compañía
Vacío hasta lo inusual, presa de los muros de mi pensamiento blanco, ausente de color. He perdido el flujo de las ideas; no logro atraparlas cuando vienen y no sé hacia qué eternidad se dirigen. No lo sabía. Acabo de descubrir que la mayor parte de mi escritura nace del impulso, de esa escritura automática... Leer más →
El que sueña escribe mejor que yo
El hombre pidió unas gafas más baratas. Dijo que no pensaba aprovecharlas del todo. La dependienta insistió: —Es por su salud visual. Entonces él se quitó las suyas. Y ella entendió. —¿Tiene un espejo? El ciego sonrió al verse
Carta a un escritor que no escribe
Escribo desde la adversidad, desde mi fuero interno de no escritor, de escribidor de diarios sin forma, sin una notable prosa, con el denuedo irrisorio de quien escribe imaginando un futuro de triunfos y reconocimiento. No pocas veces la página escrita resulta una flagelación. Me declaro incapaz de escribir ficción, sin talento alguno para la escritura, un eterno principiante, de un éxito rampante para el mayor de los fracasos