Ojalá el amor no se hubiera acabado y pudiéramos seguir dándole vida juntos. Seguir acariciando los recuerdos de la misma manera en que nuestras manos se unían para caminar juntos. Ojalá fuéramos nosotros y no sólo tú, y no sólo yo. Continuar con los sueños irrealizables que ahora pertenecen a un tiempo ajeno que se nos quedó congelado en la idea del porvenir. Ojalá no te hubieras marchado como el amor que se fue de tu corazón para ya nunca más latir por mí. Te dejo partir en todos los suspiros del desconsuelo, en todas las noches que parecen eternas, donde nunca llega el día con su renovado aroma de esperanza, invadidas con la misma penumbra que ahora encierra a mi trémulo corazón agrietado.
Ojalá
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