Vulnerabilidad 

Curioso ante los silencios

Impaciente con el ruido
Búscame en el correr del río
Cuando lo hayas hecho,
Ya no seré el mismo.

El mismo que se renueva con el correr del agua, que se deja llevar por la corriente, impasible, sin haber trazado un rumbo.
Caminamos a ciegas, en este umbral que se llama vida. Vida nacida en un mundo, vida alojada en un cuerpo, ese es el precio y el castigo.
No éramos vulnerables, hasta que venimos a habitar un cuerpo. Perdidos entre la muerte, cayendo en el olvido, nacimos, vivimos y, de nuevo, la muerte nos lleva por la larga caída, de la que siempre intentamos aferrarnos.
Escribir parece fácil, cuando lo crees dictado en esas noches cuando el silencio y la calma apremia, pero enfocarse, escribir sólo algo en particular, ¡vaya que es lo más difícil! Y casi nunca se encuentra en camino.
Crearemos una adición a la escritura, que ya tengo la adición a las palabras.
¿Será que pierdo genialidad con otro tipo de adicciones?
Lo reconfortante, es que la noche es catártica, y con cada amanecer nace un nuevo yo. ¡Cómo si no tuviera demasiados!

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