Vulnerabilidad 

Curioso ante los silencios, impaciente con el ruido. Búscame en el correr del río y, cuando lo hayas hecho ya no seré el mismo. El mismo que se renueva con el correr del agua, que se deja llevar por la corriente, impasible, sin rumbo trazado. Camino a ciegas en este umbral que se llama vida. Vida nacida en un mundo, vida alojada en un cuerpo, ese es el precio y el castigo. No éramos vulnerables hasta que vinimos a habitar un cuerpo. Perdidos entre la muerte, cayendo en el olvido, nacimos, vivimos y, de nuevo, la muerte nos lleva hacia un vacío inevitable. Escribir parece fácil cuando lo crees dictado por esas noches cuando de silencio y sosiego apremian. Pero enfocarse, escribir sólo algo en particular, es lo más difícil.

Ya casi nunca se encuentro el camino. Crearé una adición a la escritura, ya tengo la adicción a las palabras. ¿Será que pierdo genialidad con otro tipo de adicciones? Lo reconfortante es que la noche es catarsis, y con cada amanecer nace un nuevo yo.

¡Cómo si no tuviera demasiados!

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