Renuncia

La vida está hecha de decisiones, y su importancia es solamente mesurable cuando el tiempo ha pasado. Podemos afirmar que el destino no existe, que ante él se antepone el libre albedrío, sin embargo no es así. Nuestras ideas no vienen de nosotros, no son nuestras y mucho menos las decisiones que tomamos en base a ellas. Somos seres sociales, desde nuestro nacimiento estamos de alguna manera influenciados por una sociedad que comienza en la familia, y que de manera gradual se expande hasta convertirnos en lo que creemos ser nosotros mismos. Una sola decisión, por nímia, insignificante que resulte, puede cambiar el transcurso de toda una vida. Es como si de repente apareciera una bifurcación en el camino y, si queremos continuar, estamos obligados a continuar por una senda. Al hacerlo renunciamos a lo que habríamos podido encontrar si hubiéramos seguido el camino que habíamos trazado. Se elije otra ruta y con ella nuevas bifurcaciones, pero también se traduce en renuncia. Un adiós, una bienvenida y viceversa; Un inicio y un final; un nacimiento y una muerte. Le decimos adiós a viejos sueños, y le damos la bienvenida a nuevos. Damos inicio a un nuevo amor, y dejamos morir ese mismo sentimiento, que de amor pasa a ser desamor y después indiferencia. Nacemos en la vida de otras personas, nos morimos en el olvido de quienes nos conocieron, de quienes se han quedado bastante atrás, en la encrucijada o que tomaron senderos distintos. Dejamos de ser, y con ello una metamorfosis personal y profunda vendrá a mostrarnos cada día, frente al espejo, que ya no somos los mismos. ¿Nos arrepentimos? No. ¿Nos arrepentiremos? No lo sabemos. Vivir es dejar atrás y continuar, incluso cuando una parte de nosotros se pierde en el camino.

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.

Subir ↑