El hijo de mi madre practicaba, desde muy corta edad, la egolatría como defensa del ser, el menosprecio a la otredad, una leve misantropía que le auspiciaba una fortuita soledad. No lo sabía, pero cada libro leído le otorgaba la experiencia lectora y no menos profunda que la de la vida real, de otras vidas. Comenzó siendo uno solo para multiplicarse, ser uno y ser distintos. Desde esa edad, en que la lectura se volvió su primicia de vida, ya nada humano, insustancial, le pareció digno de interés.
Medianoche
Pero ambos insisten, no dejan derruir el puente, refuerzan su estructura con palabras, por escuetas que sean. Al escritor no le queda más que soñarla, hacer esbozos de su rostro y su voz sobre la página en blanco. Ella es parte de otra vida, Diana y lejanía. No va a olvidarla, jugará con su recuerdo inmóvil y no actualizado. El día del destierro la buscará buscando consuelo, la encontrará cambiada, radiante todavía de alegría, sus ganas de vivir siempre renovadas, y él derrotado, de regreso porque allá no obtuvo, no encontró lo que buscaba. Me he equivocado, dirá, perdóname, y ella has cambiado, me cuesta reconocerte, ya no somos los mismos, ya no podemos traer de vuelta que el pasado ha enterrado.
La literatura será mi venganza
Estoy condenado a la inmovilidad, a la espera de la menos llevadera de las desgracias, el viento que quema y el sol que no arde. Mi destino, si acaso lo azaroso permite pensar en una vida prescrita, está maldito, abocado a la miseria como forma reiterativa de la desgracia, y después la prueba final, la verdadera renuncia a toda esta vida que me he inventado, adiós a los libros, a este apartamento de exaltada vejez; la despedida funesta, adiós a la libertad que creí cosechada y que entonces, cuando todo termine, estará plagada de lo irrealizable.
Dentro de veinte años
Me imaginé a mis cuarenta y ocho años viniendo con el mismo doctor —si acaso él también seguía vivo— para decirle si recordaba que hace veinte años él me puso la vacuna contra el tétanos y la difteria, y en un acto de extrema confianza confesarle que ese día yo no creía poder llegar a vivir tanto, que me veía muerto cualquier otro día por azar y que esta segunda o tercera vacuna en mi vida no habría sido necesaria. Y nos reímos de las sorpresas que da la vida, de tantos años de consulta y que al final no tenemos muchos años de diferencia, los dos todavía en la segunda etapa de la juventud.
Flujo temporal
El presente no existe, es tan solo un poco de porvenir y de pasado que confluyen. Tres presentes, el presente actual, este que se aleja mientras escribo; el presente del pasado, el que pertenece a la memoria, el de los recuerdos y el presente del porvenir, una mezcla de temores y esperanzas. Nueva contradicción, sólo hay presente, el presente dividido en tres. Soy el hombre varado en el río del tiempo, siento sus aguas que corren sobre mi cuerpo, aguas que vienen desde la eternidad y que avanzan hacia el porvenir o viceversa.
El hombre, el hijo
El hombre en el espejo se parece cada vez más a su padre, su rostro es el de su progenitor. No hace falta matar al padre, el hijo se convierte en él, el padre muere como consecuencia irremediable del tiempo y el hijo lo reemplaza. ¿Acaso el padre del hombre ve asimismo a su padre... Leer más →
Amanecer violeta
Amanecer violeta. Frio que ya no se siente: el viejo radiador ha hecho su trabajo. Se me ha ido la noche entre mis tres páginas y la alabanza a la vida. Sigo vivo, —escribía— tratando de descifrar los preceptos del azar, por qué ella y no yo, por qué tantos otros y no yo. Uno... Leer más →
07 de agosto de 2019
No se puede vivir así, permitiendo que la otredad se apodere de nosotros, y que poco a poco renunciemos a la vida propia que tantos años nos ha costado obtener.
04 de agosto de 2019
Tengo más tiempo libre que no siempre aprovecho como debiera o como me gustaría, pero es que disfruto dejarme llevar por el vacío y la nada, dormir hasta que ya no sé de mí, a jugar al muerto.
02 de agosto de 2019
Las páginas matutinas parecen la forma de meditación perfecta. Tres páginas donde anotar lo que nos viene a la mente —lo que sea— por las mañanas. Es viernes y no he comenzado esto a la primera hora del día, cuando el despertador suena, antes o después del camión de la basura cada mañana. Me hubiera... Leer más →