¿Qué soñó el tiempo?

El tiempo no soñó nada de esto, no soñó a este hombre que escribe un sábado a las seis de la tarde, ni este apartamento anclado a esta ciudad y que sirve de refugio para el hombre y sus libros. El tiempo soñó algo distinto, soñó a este mismo hombre menos solo, más enamorado y al roce de la felicidad

Desconocimiento

La mañana despejó la tristeza y el desasosiego. El día tenía una nueva razón de ser. Me llegó un libro de Borges, como un regalo especial hecho por alguien que conozco poco. Por eso he venido a estas páginas, para dar cuenta de que se es escritor escribiendo.

Flotar sin dudas

No se hablará en las noticias, será acaso una nota roja, en esos periódicos que mi padre gustaba llamar con desdén amarillistas, más inclinados al morbo que a la nota seria. Ahí resaltará el encabezado estridente, de doble sentido, se ahoga mujer en la piscina de su propia casa. Se mostrará mi cuerpo lívido, ya... Leer más →

El río que no cesa

Es esta luz quizás el preludio de la vida, esta misma luz me vio nacer en aquel pasado frugal es también el final de todo, en algún mañana impreciso. «Me moriré en Paris», profetizaba Vallejo, un viernes o un jueves. Yo no sé dónde ni cuándo. Me moriré vacilante, de este lado o del otro, mañana o más tarde. «Piedra negra sobre una piedra blanca», titulaba Vallejo a su fatídico poema. Yo nunca podré ponerle un título a mi vacilante vida. Me moriré sin nada, anónimo, indecible.

Amanecer violeta

Por la ventana he vuelto a ver al extraño hombre que camina presuroso hacia ninguna parte, aquel que un día se detuvo frente a mí para decirme palabras que no recuerdo, un saludo insensato, su mirada de loco ausente, la incomprensión de ambas partes. Lo he vuelto a ver ahora en invierno, desde la ventana impune, su caminar como el del verano, su destino ausente o incierto. Un hombre de mil rostros, de toda una eternidad que lo precede. Ya he terminado, ahora saldré a andar por la calle sin nombre con el ánimo de un loco que disfruta de incomodar a desconocidos.

Malogrado

Un estallido estertóreo acalla con el ruido de las copas, de bocas que mastican; el aplauso de los presentes por la culminación del relato no llega, el triunfo del cazador se repite pero en el entorno doméstico: las cortinas se tiñen de un rojo carmesí, un niño de ocho años —los otros dos dormían— no llora, no grita, no se mueve, su madre en lugar de un rostro tiene un hoyo negro en la cara que sangra, mancha de blanco el sillón con chorros de sangre del exacto color del vino de la copa que su mano inerte todavía sostiene.

Insolación

Se convirtió en parte de su atuendo y ya sus padres no le daban mayor importancia, si le hacía sentir seguro y le permitía vivir, ¿por qué impedírselo? La botella de agua, de medio litro, era su reserva y no la bebía a menos que no tuviese otra fuente de hidratación a la mano. Era más bien un arma contra la muerte y su sentencia, que sin dudas le dijo que se iba a morir de sed, deshidratado en una tierra seca, en un monte lejano, sin nadie que le ayudase a sobrevivir.

Cavilaciones hacia el final

El inferno tan temido se vuelve confortable, hecho a la medida de su cielo personal donde el fuego no quema sino que basta apenas para calentar la habitación de paredes mortecinas tan fría esta mañana. Se sabe con el tiempo contado. Se sabe finito porque ha visto a la muerte de cerca. La vio en la sala de espera del hospital donde su padre agonizaba, sin ninguna prisa, seguro de que la hora estaba cercana

Lápida

Le he perdido el gusto a las cosas de la vida, a las cosas que la gente, en su gran mayoría, consideran dignas de vivirse. No significa que yo haya perdido el gusto por vivir, sino que encuentro placer tan solo en unas cuantas actividades carentes de significado para los demás. Hoy me siento abatido,... Leer más →

A contratiempo

Sé que llegas antes de tiempo, aunque para mí esta hora ya la tenías programada. No sé exactamente qué decirte. Durante años pensé que nunca llegarías. Tu recuerdo me aterraba y prefería guardarte para las noches cuando me sentía desolado, y obtener tu consuelo porque al final a ti siempre te he importado. Quería que... Leer más →

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