Contar qué

Es ese el personaje de mi cuento, un viejo que lo ha perdido todo, incluso las ganas de vivir. Habla con los muertos, dos tazas de café, una para él y otra para su mujer ausente que está más presente que nunca. Ya vendrá a tomárselo, ella es así, viene cuando le da la gana, siempre fue obstinada, yo no tengo nada que reprocharle

¿Qué soñó el tiempo?

El tiempo no soñó nada de esto, no soñó a este hombre que escribe un sábado a las seis de la tarde, ni este apartamento anclado a esta ciudad y que sirve de refugio para el hombre y sus libros. El tiempo soñó algo distinto, soñó a este mismo hombre menos solo, más enamorado y al roce de la felicidad

Sonrisas mexicanas

Un día sin escribir se vuelve un día perdido. Ayer el día voló entre una necesidad absoluta de dormir hasta el mediodía y esperanzas de hacer con mi día nada que valiese la pena. Me desperté temprano para despertarme tarde. Así fue como respiré el aire de la mañana, tomé cualquier cosa para calmar el... Leer más →

16 de mayo.

Debo admitirlo, el placer que me provoca leerte es inefable. Cuán distinta me resultas ahora. Como un personaje que va adquiriendo cada día más vida te vuelves más compleja y en eso radica tu belleza. Hace unos días cree un personaje mezclando realidad y ficción, y hace unos momentos intenté traerlo a la vida poniéndolo... Leer más →

Lo que no se dio

Podría darles a estos escritos el sentido de un diario, pero, aunque al inicio lo pensé, el desarrollo de este tomo otro rumbo e imprimí en las líneas símbolos e ideas alojadas de alguna misteriosa manera en mi mente. Contar mi vida todavía no conlleva la marca de lo significativo, de lo que importa, de... Leer más →

La noche.

La noche en Lyon no es una noche cualquiera. No pasa lo mismo que en aquellos lugares donde la oscuridad absorbe todo a su paso con la puesta de sol. Aquí la noche, cuando el sol se oculta, hace nacer mil luces que mantienen la ciudad despierta, con vida, aunque la mayor parte de los... Leer más →

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