No tengo certezas

Qué puede nacer de mí, de mi vida pública, privada y secreta. Qué puedo extraer de mi mundo literario. Qué puedo obtener de esta soledad omnipresente que no me ha permitido conocer ningún compañero de oficio. Los escritores que no se encuentran en todas partes porque cuando no vivimos entre las sombras lo hacemos entre cuatro paredes. Unos temerosos del mundo que los rodea y otros ávidos por experimentar la vida al límite.

El olvido de escribir

Dos autores distantes y con sendos libros a la mano coinciden en la importancia del olvido. El primero, Pessoa, habla de la literatura como un arte para desprenderse de sí mismo, olvidarse, distraerse con la tan falsa como verdadera sensación de sentirse otros, pensar en otras mentes. La literatura entonces es un dulce enajenamiento, un viaje como el que se hace cuando se sueña, la elevación del ser más allá de sí mismo: ser otredad. El segundo, Cesar Aira, está conforme con el olvido, despertarse seguro de haber soñado, como sensación física, pero con un gran hueco en la memoria.

Escribir muy tarde

Para mí el oficio del escritor me parece el más grato, el que tiene sus recompensas aun antes de ser reconocido. Debe tener sus momentos complicados, de antipatía o de bloqueo, principales enemigos del oficio, ya que ningún escritor puede dormitar en sus laureles, escribir un libro o dos y renunciar a la literatura, convertirse en un amanuense tipo Bartebly, en un escritor del no. Pero los hay escritores que se duermen en sus laureles. Claro ejemplo el de Juan Rulfo, a quien dos libros le bastaron para entrar y formar parte de la Literatura Universal. Pero quién con el talento de Rulfo.

Forzada escritura nocturna

Los recuerdos, inolvidables o no, acechan mi descanso, se aparecen como espectros durante la duermevela, se trasfiguran en narraciones oníricas de no despreciable valor literario. Sueños ora luminosos, eclipsantes; ora de profunda incomprensión, una penumbra delirante hasta lo terrorífico. Salgo del sueño, de lo que debería ser mi descanso, con el cuerpo lastimado.

Escribir por escribir

Ahora veo que no sabía nada, que los años me han dirigido hacia otros mares más profundos. Mares infinitos. Vida tan corta para poder explorarlo. Leer como una canción infinita. Encontrar refugio, calma, sosiego en las palabras. Sentirse salvado por la página que sigue. Cuánto bien le han hecho al mundo los buenos escritores. Gracias a ellos me he salvado de las preguntas banales, de cuestionamientos muy sencillos. Me he librado de dogmas y he vivido más allá de mi mismo. He sido cada personaje que he leído.

Palabras de ensueño

Cuán grande es la alegría de ver que la página se llena con palabras amigas. Las hemos elegido. Las hemos puesto una detrás de la otra formando líneas de oraciones que ya no nos pertenecen. Hemos logrado traducirnos. Plasmar lo que llevamos dentro en un lenguaje fiel a los sentimientos y a las ideas. No... Leer más →

Un golpe en la cabeza

Pensé que, como aquel escritor inolvidable que me cuesta recordar, podría escribir un cuento a partir del golpe que me di en la frente con la esquina de la mesa. Tamaño castigo fue sentir el dolor no previsto pues, como muchos, no tengo ojos en la frente. Comencé entonces a escribir sobre el miedo a... Leer más →

Escritor sin oficio

Yo no soy ningun escritor pero me dedico a escribir. Nadie me ha dado el título para ejercer este noble e invaluable oficio. Soy un escribidor de pensamientos y diarios, de esos que la gente llama íntimos, aunque en realidad mis ideas y sentimientos son más que nada del ámbito público, pues todos pensamos y... Leer más →

Segundo

Quizá fue mi culpa, la mente anclada a ese puerto del pensamiento donde no podría zarpar durante todo el día. Ya no pensaba en Laura, Carla invadió la isla del recuerdo. Escribía rápido, lo delataba el sonido de cada tecla, tarea sencilla de pasar las ideas a la página, y veía su aparición dentro de... Leer más →

Antes y Après.

Bueno, la verdad es que no estoy haciendo gran cosa. Desde hace tiempo me comprometí a escribir todos los días como si mi existencia dependiese de ello. Me lo propuse tantas veces que intenté planear mis sesiones de escritura en una agenda en mi tiempo libre de trabajo o actividades académicas. Pero todo fue un... Leer más →

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