Una tarde de cansancio y espera abre una reflexión sobre el tiempo perdido, el deseo de escribir y nuestra obstinación por aplazar la vida.
La música que escribe
Estas palabras no son dictadas por una musa. Vaya, ni siquiera parecen dictadas por mí. Es la música de fondo la que escribe. Mis manos se han vuelto notas sobre la partitura de esta hoja blanca. Yo me he vuelto instrumento e interpreto aquí otra de mis conocidas melodías
Amar como ama un escritor
Florentino fue el primero. Me enseñó que el amor puede esperar entre pequeños amores, que nada está dicho y que la paciencia siempre trae sus recompensas. La mujer amada hasta el final de sus días, o de los míos, porque donde hubo amor siempre queda alguna semilla expectante, lista para germinar
La enfermedad del tiempo
Itinerario en pausa: la vida afuera durante un día y la sensación de que se me han escapado horas esenciales para la creación. No se puede vivir así, con esta angustia como una enfermedad que consume poco a poco hasta matarnos. Pensar que el llamado puede llegar en cualquier momento, justo cuando uno no pueda... Leer más →
La distancia que escribe
Lo vi por última vez hace tres años. Su voz era la misma, esa que no se me escapa de la memoria. Le compré con gusto un viaje al pasado a través de las papilas gustativas: el mismo sabor de la infancia, de la adolescencia y de la vida adulta. Le pagué de más por la admiración que le tenía, por su alegría imperecedera, fruto de años de fermentación del carácter, como la masa con la que se prepara la histórica bebida.
Me moriré un jueves
No es un bloqueo creativo; tampoco un miedo a la página en blanco, sino más bien una náusea profunda, un desánimo exacerbado, una ingente desazón por haber escrito con el ímpetu del ingenuo ilusionado y no poder escribir hoy, en presente, de la misma forma que ayer. Sentir que me he vaciado, que he dicho... Leer más →
La eterna compañía
Vacío hasta lo inusual, presa de los muros de mi pensamiento blanco, ausente de color. He perdido el flujo de las ideas; no logro atraparlas cuando vienen y no sé hacia qué eternidad se dirigen. No lo sabía. Acabo de descubrir que la mayor parte de mi escritura nace del impulso, de esa escritura automática... Leer más →
Un boleto de ida
El otro lado de mí sopesa el porvenir al que he renunciado, la vida del otro lado del espejo, ese hiriente hubiera, el qué habría pasado, qué vida tendría si no tuviese esta. Encontré una vez el consuelo en una cita de Pessoa: si me dieran un boleto de ida a cualquier lugar elegiría esta misma calle, esta misma vista y, en mi caso, la misma luz que anuncia el final de todo
Inerte forma de vida
“Quiero ir a todas partes, y en este deseo, tanto profundo como desesperado, termino por dar rodeos, no avanzar, quedarme en la encrucijada. He pasado años en el mismo lugar, reticente a la caída incesante, al cambio repentino en el que podría encontrar la dicha."