Presagio

La niña creció, y con ella su innegable belleza, el verde más intenso de sus ojos y sus cabellos dorados como el oro. Sin embargo, pasada la adolescencia, la entonces joven se enferma, sufre de fatigas severas, no sale sino contadas veces de la cama, sin ánimos ni energías para moverse. Su madre se hace cargo de ella, de su inexplicable enfermedad, las tres comidas se las lleva a la cama, la ayuda a lavarse, la joven bella pero lívida como las paredes de los hospitales, ahora sí, blanca como la nieve si quieres, de tan enferma que estaba.

¿Lincoln?

Damas y caballeros, disculpen la interrupción y el atrevimiento, pero solo vengo a pedir un poco de su bondad, de su empatía para este hombre sin papeles que no tiene qué comer ni dónde dormir. Tengo una familia que mantener, una madre enferma, unos hijos que me no tiene que comer.

Fin a la cordura

Sábado Hola, ¿vives? No veo nada, no quiero encender la luz por miedo a dejarte ciega. Escucho que todavía respiras. No te has ido. Me doy cuenta de que el guardia de tu celda no se ha dejado chantajear por tu belleza que parece apagarse cada día, y que ha cumplido de manera fiel la... Leer más →

Diario a la cordura 4

Miércoles No, no te he olvidado. La verdad es que pienso en ti cada día. Te llevo en el pensamiento como lo eternamente irrealizable, como el porvenir que no llegará y que solo lo guardo como un sueño, como una esperanza. No estás aquí, pero en realidad hay una parte de ti que está presente... Leer más →

Un hombre afortunado.

Llevaba un hacha en la mano, vestía el uniforme de trabajo de todos los días, pantalones de mezclilla, zapatos negros y una camisa con el logo de la empresa estampado en el bolsillo de enfrente junto a su nombre y su puesto de “Director General”. Se había despertado a la misma hora de siempre, con... Leer más →

Diario a la cordura 3

Domingo Como puedes ver no soy el monstruo de hace unos días. Mis intenciones terminan por ser buenas y todavía creo que las pequeñas y buenas acciones pueden cambiar el rumbo de este mundo aparentemente incontrolable. Me gusta pensar que soy honesto, aunque ciertas acciones mías no sean prueba fehaciente de ello, pero la honestidad... Leer más →

Diario a la cordura 2

Lunes Hoy me ha dado por sentirme tu captor. Esa deliciosa sensación psicópata de ser dueño de tu vida y de tu muerte, de ver que no hablas no porque no quieres, sino porque te he amordazado y me regocijo con tu silencio. A esto yo le llamaría ser dios, ser dueño de ti y... Leer más →

Diario a la cordura 1

Jueves Creo que he encontrado una forma de escribirle a mis fantasmas. Mantener un diálogo continuo y sin respuesta con las mujeres que se han convertido en solo recuerdos. Sí, yo sé que no debería hablarte de las otras, que eres y serás solo tú el primer y último amor de mi vida. Debo decirte... Leer más →

Intento

Lo despertó la misma música de alarma de siempre. Ya no tenía que programar el despertador en el celular cada noche antes de dormir, lo había dejado activado incluso los fines de semana. No me voy a levantar a tiempo, piensa con la boca seca, el mal aliento de la mañana, la oscuridad y el... Leer más →

Condena

Miserables los que huyen aquellos que temen a la vida que desde su nacimiento la miran con despecho. Ellos, que se esconden detrás de los escombros de la soledad miran cómo la vida pasa entre las sombras de sus miedos y mueren solos. Todo comienza por azar, aunque los ingenuos piensen que todo tiene sentido,... Leer más →

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