Terminemos con esto.

Terminemos con esto, que no me queda mucho tiempo. Lo que parecía ser una semana tranquila se ha convertido en un intermitente caos. Tuve cuatros días libres, los cuales pasé en su gran parte entre las páginas de uno que otro libro. Y vaya que el tiempo es impreciso y breve. Un día no basta para terminar de leer un libro, a menos que se deje de vivir. Sí, se tiene que dejar de lado las obligaciones de cada día. Si bien éstas no son obligaciones uno tiene que comer, ducharse, lavar la ropa, preparar una clase o estudiar para los exámenes, sin contar que también se tiene que trabajar y eventualmente dormir. Vaya, necesidades mínimas. Y todas estas actividades roban tiempo. ¿pero sobre qué vamos a escribir si no tenemos tiempo para vivir? Ojalá todo fuera tan sencillo como lo fue para Proust. Vivir desmedidamente, sin nunca tener que trabajar y al final, al acumular un sinfín de experiencias, dedicarse a escribir durante años lo que vivió en aquellos tiempos de bohemia y desenfrenada vida. No todo es tan sencillo cuando no se tiene una idea concreta para escribir. Un proyecto en especifico que nos tome meses de arduo trabajo creativo. La verdad es que me da miedo, y ese miedo se mezcla con la pesadumbre de encontrarme con un bloqueo, y desperdiciar el tiempo invertido. Que al final no se invierte, se desperdicia. Pero algo bueno tiene que salir de esto. Escribo lo que me viene a la mente y trato de darle un propósito.

Ya, se me acaba la vida, se me acaba el tiempo y se me van los sueños. He tenido propósitos que no se han cumplido, pero he tenido sueños que se han hecho realidad. Vivo en un país que no es el mío, y comienzo a integrarme poco a poco hasta sentir que quizás yo nací aquí, en otro tiempo. Me gusta lo que hago, por mediocre que los demás lo crean, pero esto es lo que me ha permitido tener una mínima de independencia. Además, me ha traído beneficios. Me ha quitado problemas, aunque estos han sido remplazados por unos nuevos. Qué le vamos a hacer. No tengo prisa. El tiempo puede tomar el curso que le venga en gana. Yo soy el dueño al menos de mi tiempo, y es la circunstancia la que me llevará por distintos caminos. Yo nunca soñé con esto. La vida me ha conducido por extraños senderos. Y no me ha dejado solo. Me ha dejado compartir mi vida con una mujer cada vez más excepcional. Una mujer de las antípodas, que por momentos me deja invadir su complejo y lejano mundo, y que a su vez ella invade el mío.

14/06/2018

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