Un mero embate del azar que nos empeñamos en llamar destino. / Un simple assaut du hasard que nous nous obstinons à appeler destin.
Je ne rêve plus
Vouloir être écrivain et ne pas savoir comment le devenir. Écrire, mais écrire ne suffit pas. Je dois prendre le chemin de la correction, de la relecture de mes textes oubliés.
Ya no sueño
Querer ser escritor y no saber cómo llegar a serlo. Escribir, pero escribir no basta. Debo recorrer el camino de la corrección, de la relectura de mis textos olvidados.
Nada serio
Entre el vaivén de Laura, la mano de Gloria y el ritmo de la música, Ronald imagina una vida distinta. Pero al amanecer, la honestidad llega tarde.
El misántropo con máscara
Una confesión sobre la misantropía, la máscara social y la escritura como refugio: entre la necesidad de aislamiento y la amistad silenciosa de los libros.
Recuperar el tiempo perdido para malgastarlo
Una tarde de cansancio y espera abre una reflexión sobre el tiempo perdido, el deseo de escribir y nuestra obstinación por aplazar la vida.
Libros mis maestros
Como tal, yo no tengo una máquina de escribir sino una computadora —ordenador, le llaman de este lado— a la que le he tomado cariño. La primera. Teclas que se desgastan poco a poco; lento a veces, rápido cuando quiere, menos ruidoso que el golpeteo de una máquina de escribir. Épocas distintas. Y no por... Leer más →
El cuaderno y el rostro
He agotado las páginas de mi cuaderno. Mi diario se ha cerrado: ha llegado al final de sus días, no así los míos. Un cuaderno sin más páginas ofrece el sosiego de haber dejado testimonio de lo vivido o lo pensado, pero también ofrece el porvenir: ese gozoso volver a comenzar con un cuaderno cuyas páginas se presentan indemnes, como el mañana que no puedo calcular
Me moriré un jueves
No es un bloqueo creativo; tampoco un miedo a la página en blanco, sino más bien una náusea profunda, un desánimo exacerbado, una ingente desazón por haber escrito con el ímpetu del ingenuo ilusionado y no poder escribir hoy, en presente, de la misma forma que ayer. Sentir que me he vaciado, que he dicho... Leer más →
Saudade desplazada
No sé nada. Escribo porque ha sido mi promesa: escribir a pesar de mi incapacidad de escribir. Sería muy fácil abandonar la escritura para dedicarme a leer. No puedo, sin embargo, interrumpir estas dos actividades. Leer y escribir como condena gozosa, con vistas a la perpetuidad. El trabajo literario que no hace más que multiplicarse como el monstruo de las mil cabezas