«Creo, no obstante, que nunca alcanzamos la edad de nuestros padres.» «Je crois pourtant que nous n’atteignons jamais l’âge de nos parents.»
El manantial de lo que quise ser · La source de ce que j’ai voulu être
«Los libros, la escritura y también la música, mezcla que me salva y que me eleva.» «Les livres, l’écriture et aussi la musique, mélange qui me sauve et m’élève.»
Pasado recóndito y dulce
«Pasado recóndito y dulce, el ayer de los años que nos precedieron, los allegados que nos legaron un porvenir a partir de aquello que vivir tiene de trivial y fortuito.
¿A quién debo este río retumbante de ideas que tiende a desbordarse?»
Tú que el esqueleto
Durante el encierro, una conversación y las pequeñas costumbres de la casa revelan que dos personas ya no imaginan el mismo porvenir.
La historia familiar no contada
Una reflexión sobre el silencio heredado, la fragilidad de la memoria familiar y la escritura como única defensa frente al olvido.
Las nubes amenazan con inminente lluvia
Entre la lluvia y la página, escribir se convierte en una carrera contra el tiempo: una forma de salvar del olvido los instantes, los amores pasados y la incertidumbre de llegar a ser escritor.
Fatigar una página más
Entre el recuerdo de una madre frente a la máquina de coser, la lluvia y los libros, escribir se vuelve una forma de recuperar el tiempo y fatigar una página más.
Recuperar el tiempo perdido para malgastarlo
Una tarde de cansancio y espera abre una reflexión sobre el tiempo perdido, el deseo de escribir y nuestra obstinación por aplazar la vida.
Libros mis maestros
Como tal, yo no tengo una máquina de escribir sino una computadora —ordenador, le llaman de este lado— a la que le he tomado cariño. La primera. Teclas que se desgastan poco a poco; lento a veces, rápido cuando quiere, menos ruidoso que el golpeteo de una máquina de escribir. Épocas distintas. Y no por... Leer más →
El cuaderno y el rostro
He agotado las páginas de mi cuaderno. Mi diario se ha cerrado: ha llegado al final de sus días, no así los míos. Un cuaderno sin más páginas ofrece el sosiego de haber dejado testimonio de lo vivido o lo pensado, pero también ofrece el porvenir: ese gozoso volver a comenzar con un cuaderno cuyas páginas se presentan indemnes, como el mañana que no puedo calcular