Tiempo para todo

Soy de anteayer como todo rumiante que mastica el pasado todo el día. Soy el hombre siempre extranjero que estando lejos de su pueblo encara sus más grandes manías. Soy también el ayer que camina nostalgia, invitándola a pasar todas las noches juntos para dejar de echar en falta la soledad que tanto nos busca. No soy el hoy, ni tampoco el mañana, vivo y me alimento del recuerdo menospreciando. El instante. Hoy es no querer vivirlo, mañana todo mejora. No sabemos lo que realmente buscamos, tampoco lo que queremos, es por eso por lo que vivimos libres, sin cadenas, solo prisioneros de nuestro propio cuerpo. ¿Cómo aspirar a la libertad absoluta si para obtenerla debemos neutralizar nuestros arranques de furia y pasionales? La libertad es solo un préstamo que se paga con altos intereses. Viviremos siempre esclavos si no queremos pagar de por vida por un atardecer en la playa. Sol que se esconde, luna que se vislumbra, estrellas incontables, muertas a simple vista. La noche nos traerá las respuestas después del implacable ruido del día. Escucharemos atentos, sin protestar, la verdad que se nos anuncia. Y partiremos aun inconformes, porque la vida tampoco tenía preguntas, y su único sentido se reduce a no tenerlo. La muerte no llega al final de la vida, la llevamos a todas partes, expectante por ese momento en que, sin darnos cuenta, caminamos junto a ella. Esa muerte que no mata, esa muerte que acompaña. Muerte, la mejor guía del camino que nos acompaña desde el alumbramiento. Esa muerte que también nos dio vida. No hay mentira más grande como el de creer tener un ángel de la guarda. La verdad es que tenemos una muerte que aguarda, y ésta es la que nos salva de la muerte que no es nuestra. Muerte con la que nacemos. Muerte irremplazable. La fatalidad del destino. No hay mejor muerte que la propia, porque la vida no nos pertenece.

Bueno, aquel día con la hora llegará y dejará todo cambiado. Pero no nos remitamos de nuevo a la muerte, ni tampoco exactamente a la vida. Porque es lógico pensar que el día y la hora llegarán, y que esta podría traer a la muerte, y también a la vida. Si dejamos de lado estos axiomas podemos centrarnos en el simple paso de los días. Hoy fui distinto, ayer cambié, mañana seré yo mismo. He dejado que la idea de un nuevo día, con su aire aun con aroma de noche, me renueve la vida y las energías. Pero todo día es el mismo si lo pensamos en términos de rutina. Malditos esclavos del puto tiempo y su mesurado pasar. Lo que queremos es vivir sin tiempo cuando no haga falta, incluso si el tiempo nos crea mágicos momentos. Cuánto disfrutamos los segundos, y no los que son vacíos, sino los segundos de un orgasmo. Qué gozo inexplicable se traduce en tiempo. Por eso el tiempo lo es todo.

Tiempo de placer, de alegría, de tristeza, de esperanza, de engaño y de desengaño; tiempo de verdad, falso; tiempo de reflexión, tiempo de leer, tiempo de amigos, tiempo de rencores y tiempo de añoranzas. Tiempo vivo, tiempo muerto, tiempo de familia y tiempo solo. Tiempo para trabajar, tiempo de detestar el trabajo. Tiempo para amar lo que se hace por dinero y apenas sobrevivir con el sueldo. Tiempo para amar, tiempo de no hacerlo. Tiempo de odio, tiempo de vida y de muerte. Tiempo para todos y también para nadie. Tiempo egoísta y tiempo generoso. Tiempo compartido y tiempo para tolerar la presencia del otro. Tiempo ahogado, tiempo para respirar. Tiempo desde el tercer piso y el tiempo para llegar al suelo. Tiempo de ascensor, es tiempo de bajar. Tiempo para subir y tiempo para llegar más alto. Tiempo para nacer y crecer y vivir, y procrear y vivir y morir. Tiempo para el vicio, tiempo para no tomar. Tiempo decisivo y tiempo al tanteo. Tiempo determinante, tiempo que duda. Tiempo para escribir y tiempo para no leer. Tiempo para sentarse y tiempo sin sillas ni mesas. Tiempo con flores, tiempo de naturaleza muerta. Tiempo de páginas en blanco y de palabras vanas. Tiempo de novela, tiempo del Quijote. Tiempo de cuento, tiempo de Chejov. Tiempo para no hacer nada, tiempo de oro. Tiempo para ir al cielo y al infierno, tiempo de rayuela. Tiempo que dura cien años, el tiempo de los Buendía. Tiempo de buscar fortuna, tiempo para quedar desheredados. Tiempo de verano, tiempo de Teresa. Tiempo tardío, tiempo para jugar a ser grande. Tiempo para ser creativo y no escribir. Tiempo para morirse por no tener tiempo. Tiempo de bibliotecas, tiempo sin libros. Tiempo solo, tiempo silencioso. Tiempo de angustia, eterna angustia sin tiempo.

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